Yo opino

SI, soy cristiano.

NO, no soy facho ni homofóbico, ni uribista, ni tengo una visión medieval del mundo en el que vivo por el hecho de ser creyente. Te invito a que te deshagas de ese prejuicio en cuanto a mí se refiere.

SI, votaré por el “SI” en el plebiscito por la paz porque la desmovilización de las FARC dejaría sin fundamento a la justificación de la guerra y la venganza que tanto dolor ha generado en Colombia y por muchas otras razones que considero, son superiores al argumento de continuar con la guerra.

NO, no soy santista, de hecho estoy absolutamente convencido de que el uribismo es tan perverso que a los que apoyamos el proceso de paz nos hace sonar como si fuéramos enmermelados y genuflexos santistas.

NO, no creo que el cristianismo que enseñó Jesús sea un mensaje de odio, discriminación y cerrazón mental sino todo lo contrario; Jesús rompió con la discriminación de su época acercándose y abriéndole su corazón a prostitutas, borrachos, zelotes, recaudadores de impuestos, viudas, enfermos (es decir, la escoria de la sociedad a la cual los líderes religiosos rechazaban y catalogaban de “impuros”) y me parece que ese es el mensaje que hay que practicar, no el del juicio y la condenación, justamente en estos tiempos en que el mundo se cae a pedazos.

SI, si me parece triste e indignante ver que la iglesia cristiana en Colombia utilice su enorme poder de convocatoria contra la comunidad LGBTI en lugar de movilizarse y protestar por temas más delicados como los más de 6000 niños muertos en la Guajira por física hambre o por los cientos de jóvenes campesinos asesinados por el ejército para demostrar los resultados de la lucha armada contra la guerrilla (falsos positivos) o por la maldita corrupción que nos condena a ser un país atrasado y excluyente, entre muchísimos temas que nos afectan a diario.

NO, no estoy de acuerdo con que una sociedad gobernada bajo la imposición de un criterio religioso (aún el mismísimo cristianismo en el que creo) funcione mejor; precisamente el protestantismo luchó por la libertad de conciencia y por la separación de la iglesia y el estado justamente por los problemas que implica la imposición de un criterio religioso para gobernar a una sociedad, y más aún, al individuo como tal.

SI, si me ofende la burla de mis creencias, pienso que es resultado de la suma del fanatismo de mis correligionarios y el prejuicio y la ignorancia de muchos enemigos de la fe que prefieren juzgar y burlarse antes que investigar y conocer a fondo la doctrina cristiana y los aportes que el cristianismo le ha dado a la humanidad en diferentes áreas del conocimiento y las artes; me quedo con lo que dijo Agustín de Hipona “Nunca juzgues una filosofía por su abuso”.

SI, me parece lamentable que muchos correligionarios y enemigos de la fe desconozcan la historia del protestantismo y sus aportes en la búsqueda de construir sociedades más justas luchando precisamente contra la discriminación en diferentes lugares y momentos de la historia.

NO, no creo en la tolerancia a punta de garrote que existe en ambos bandos en discusión. El respeto se gana con respeto, no con patadas ni insultos. No se es un inquisidor Torquemada por no compartir el estilo de vida homosexual o por exponer puntos de vista opuestos dentro de un marco de respeto y diálogo ni tampoco se es un hereje liberal merecedor del infierno por ser homosexual o por hacer una lectura incluyente del mensaje de Jesús o por señalar los errores de la iglesia. De hecho, tengo la absoluta certeza de que el ver las cosas de forma tan bizantina no ayuda a construir puentes sino a generar más divisiones de las que tenemos.

SI, si creo que hay una competencia de inquisidores liberales y conservadores y así es imposible dialogar dentro de un marco de respeto y retroalimentación porque ambos bandos tienen mucho que aportar a la construcción de una sociedad que se encuentra a puertas del posconflicto.

NO, no me parece que si a los niños les enseñan en el colegio a respetar las diferencias religiosas, sexuales, políticas, ideológicas y demás, se esté atentando contra la familia compuesta por papá y mamá; de hecho, me parece bastante irónico que sea el colegio y no los papás o la iglesia, el que enseñe a los niños a respetar las diferencias.

SI, creo sin lugar a dudas que la iglesia cristiana cometió un error de imagen bochornoso ante la opinión pública porque los motivos por los cuales salió a las calles se diluyeron en el intercambio de insultos y falacias y quedó como agresora abierta de la comunidad LGBTI así se empeñen en decir que respetan y aman a los homosexuales. ¿A cuál homosexual o lesbiana interesada en el cristianismo le van a quedar ganas de asistir a una congregación después de semejante papelón?

NO, no creo que el sexo y la identidad sexual sean una construcción cultural o algo que se aprende en la escuela o que lo impone la sociedad; personalmente me gustan las mujeres porque soy hombre, soy heterosexual y nadie me enseñó que me deben gustar las mujeres; es mi naturaleza masculina heterosexual y punto y creo que lo mismo ocurre en el caso de una persona homosexual.

SI, si considero que la iglesia cristiana necesita deshacerse de la arrogancia de asumir que la lectura que se hace sobre un tema (en este caso el lugar de la población LGBTI en la sociedad) es la única e indiscutible; afortunadamente no es el consenso del cristianismo en sus vertientes protestante y católica aunque veo que tal grado de reflexión se maneja principalmente a un nivel académico y muy poco a nivel congregacional. La marcha es evidencia de ello y considero que tal reflexión es urgente hacerla en las diferentes congregaciones aunque soy pesimista al respecto.

NO, no creo que Dios vaya a desatar una tormenta de fuego y azufre en Colombia (más de lo que ha sufrido nuestro país) por el hecho de que la población LGBTI tenga sus derechos como cualquier ciudadano y mejore sus condiciones de vida; de hecho considero que ese argumento aparte de alimentar la ignorancia y el odio, es recurrente con cada novedad que conoce la humanidad; algo similar sucedió cuando legalizaron el alcohol, cuando apareció la radio y la televisión, cuando la juventud occidental comenzó a escuchar y bailar Rock and Roll y Twist y eso sólo sirvió para que quienes predicaban ese tipo de cosas, terminaran en el ostracismo y la ridiculización, tal como sucede hoy.

SI, si considero que la marcha y lo que falta por venir lamentablemente va a seguir radicalizando los prejuicios contra unos y otros y me parece que es evidencia del estado de odio y violencia que tiene nuestra sociedad ad portas de una eventual firma de la paz con las FARC. Es necesario exorcizar tanta belicosidad y violencia conceptual.

SI, si creo necesario y urgente que hayan espacios donde cristianos y LGBTI se sienten a dialogar e intercambiar ideas, experiencias y conocimientos lejos de los prejuicios y la retórica del odio, porque Colombia necesitará de ambos grupos para construir una mejor sociedad en el futuro posconflicto. Estoy de acuerdo con el anuncio del presidente cuando dijo que la paz no es de él ni de ningún partido político sino de todos los colombianos y creo que esas palabras debemos interiorizarlas para construir un mejor futuro.

Finalmente, NO, no quiero alargarme más porque no quiero que usted estimado lector, se encuentre leyendo un ladrillo; por el contrario, ojalá tengamos la oportunidad de tomarnos un café e intercambiar ideas sobre el tema para enriquecernos mutuamente.

Gracias por leer.

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El uribismo

Vago de Oz

Parece que fue ayer esa época en la que un candidato a la Presidencia de la República salía en un video en compañía de un delincuente informático discutiendo la forma de torpedear o sabotear la campaña de su rival -de paso el proceso de paz-, y utilizando información confidencial obtenida de manera ilegal. Cómo pasa el tiempo, ¿no?

¿Qué? ¿Unos 8 días? Eso es un montón en la dinámica realidad colombiana en la que ni siquiera nos acordamos de lo que decían ayer. Menos mal ya está en el pasado y lo que tenemos hoy en día es a un candidato fortalecido y dispuesto a hacer la paz igual que su rival, el castro-chavista amigo de las FARC: Juan Manuel Santos; el mismo castro-chavista que firmó el TLC con USA y el amigo de las FARC que bajo su dirección eliminó a los principales cabecillas guerrilleros incluídos Alfonso Cano y el temible…

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Fragmento de “El Hurakán” por Germán Castro Caycedo.

La Rubiera, Colombia. 500 años después de Colón.

 (…) A lo largo del proceso, los acusados han tenido varias entrevistas con los jueces. De ellas sobresalen algunas que extractamos del expediente en forma textual:

Juez: “¿No cree que matar indios es delito?”

Sogamoso: “Yo no creí que fuera malo ya que son indios”.

Juez: “¿Antes había matado indios?”

Torrealba: “He matado antes indios y los enterré en el sitio llamado el Garcero”.

Juez: “¿Qué otras personas han participado en la matanza de indios?”.

González: “Antes don Tomás Jara mandaba matar a los indios. Por eso ese día yo maté a esos indios porque sabía que el gobierno no los reclamaba ni hacían pagar el crimen que se cometía”.

Juez: “¿Qué le enseñaron del indio?”.

Morín: “Pues allá los catalogan como animales salvajes”.

Juez: “¿Y quién se lo enseñó?”-

Morín: “Pues desde chiquito. Me enseñaron que ellos son muy distintos a uno”.

Juez: “¿Por qué lo hizo?”.

Garrido: “Porque yo desde niño me di cuenta que todo el mundo mataba indios: la policía, el ejército y la marina, allá en el Orinoco mataban a los indios y nadie se los cobraba”.

Juez: “¿Qué piensa de los indios?”

María Elena: “Son igual que un cristiano pero les falta lo que a uno: la civilización”.

Juez: “Ajá. ¿Y usted cuando se civilizó?”.

María Elena: “En estos cuatro años. Aquí en la cárcel”.

 Definitivamente Salvador de Madariaga se centró en la realidad cuando describió así el amanecer del 13 de octubre de 1492:

 “La tierra estaba quieta, viviendo su ensueño matinal como lo había hecho durante tantos siglos, en bendita ignorancia de lo que significaba aquella mañana fatal que cerraba para siempre una era de paz en los jardines de su alma. Las carabelas se iban acercando a la costa; quebradas, manigua, troncos de árboles extraños, roce de alas de pájaros que se asustan… La isla comenzaba a entregarse a los intrusos, todavía medio dormida, medio en sueños. Gritó un papagayo, un puñado de hombres ligeros y desnudos bajó corriendo hacia la arena y se quedó parado en asombro ante las velas fantásticas. El ensueño de la isla se había desvanecido para siempre. Había muerto una era”.

Cambio de rutina

Me he visto a gatas con la actualización de contenidos de mi blog por dos razones de fuerza mayor; la primera, es el inesperado daño de mi portátil con el chip de vídeo, lo cual no me permite hacer absolutamente nada, y la segunda es el haber encontrado un breve contrato de trabajo en una población cercana a la ciudad de Pasto, con el pequeño detalle de tener que viajar a mi casa cada fin de semana y por ahora, sin mi portátil. Pido excusas por mi demora y espero pronto poder compartir algunas de las ideas que pasan por mi mente.

Sin embargo, pese a la desconexión del mundo virtual, las redes sociales y los contenidos a los que accedemos a diario, me ha permitido, de alguna forma, cerrar los ojos y ver otras realidades que suelen pasar ajenas o suelen ser vistas con menosprecio, quizá moldeados por nuestra dependencia de la tecnología o por las dinámicas de la vida en la ciudad.

Es mi primera vez que trabajo fuera de mi ciudad, en una pequeña población de apenas 6600 habitantes aproximadamente; es un “pueblito de casas pequeñitas” como dice la canción, la plaza principal, dos calles y tres manzanas de casas; no entra la señal de radio ni televisión aunque si hay acceso a celular e internet, su gente es relajada, amable, con facilidad para entablar amistad con el foráneo, y puede verse instantáneamente que todos se conocen entre todos. No puede haber desconocidos en un pueblito tan pequeño.

En la soledad de mi habitación, reflexiono antes de sucumbir al reposo que pide el cuerpo; sobre el mover del pequeño poblado está presente el siglo 21 y su tecnología; sus televisores plasma, las redes sociales y las decenas de canales de televisión satelital, pero coexiste con formas tradicionales de vivir; el transporte a caballo, las vías destapadas y polvorientas, la agricultura tradicional con sus limitaciones y su encanto… no es un mal sitio para vivir después de todo y pese a lo que imaginaba a priori de esta nueva aventura.

El día inicia con un sol esplendoroso, miles de insectos inundan el lugar con sus sonidos, cantan loros, curillos, gallos y quién sabe cuántas aves más; suena la alarma del celular y me levanto haciendo elongaciones con las extremidades como gesto evidente de pereza y modorra. Voy a la ducha, abro la llave y sale el chorro de agua fría; diez minutos después estoy más sobrio que predicador el domingo a las 8 de la mañana; una nueva jornada de trabajo inicia.

Saludo a mis compañeros, son jóvenes, algunos apenas superan los 20 años, actualizan su día con los últimos chismes y fotos de Facebook que revisan en los computadores de la oficina; – ”Ingeniero” buenos días, ¿cómo amaneció? – bien gracias ¿y usted que tal? – respondo. Me cuesta acostumbrarme al trato de “ingeniero” a cada rato; otros con más confianza me dicen – “Inge”, que mal que jugó Colombia ¿no? – Advierto un tono amistoso en el apócope y me uno a la conversación. Llega el momento de ir a visitar las fincas con uno de los técnicos; – Vamos “Inge” – dice el joven que me llevará al lugar de trabajo. Agradezco su generosidad al llevarme en su motocicleta pese a las condiciones del terreno.

Llegamos. Son predios pequeños y los campesinos se las arreglan para producir y tener ganancias; la pequeña agricultura a duras penas sirve para sacar ganancias, es más bien una forma de vida y de subsistencia. Podría decirse sin exagerar que los agricultores trabajan de sol a sol para perder el poco dinero que tienen. Los campesinos nos reciben con cordialidad, salen a saludar algunos niños mientras los pollitos se corretean entre ellos y no falta el perro que amablemente mueve su cola y se dirige a saludarnos con sus lametazos. Es algo que agradezco al cielo por poder experimentarlo.

Revisamos los cultivos; fríjol, cítricos, aguacate, plátano, maracuyá… los campesinos manifiestan los problemas que han tenido con sus cultivos, algunos se quejan de la ausencia de mercado, otros son un poco más entusiastas; la mayoría tienen los mismos problemas sanitarios con sus cultivos y me preguntan – ¿Qué le echo a esa palomilla?, ¡que cosa tan jodida vea! – Accedo a dar la recomendación pertinente previa ayuda a mis apuntes de la universidad y esforzando la memoria. Terminamos la visita de forma amistosa en medio de un sol inclemente. La escena se repite varias veces, mientras en los trayectos el joven acompañante me manifiesta inquietud sobre algunos temas puntuales; agricultura, pago de salarios, anécdotas, preguntas personales. La amistad nace en un viaje en motocicleta. Ha pasado el mediodía, el viento refresca nuestros rostros mientras descansamos un rato. Es hora de la reunión con la gente de toda la vereda.

Llegan los demás compañeros, el zootecnista, un señor cercano a sus 50 años, de rostro y temperamento amable y un joven quizá de mi edad, ex líder estudiantil, católico confeso y de ideología de izquierda, radical en su pensamiento político; es el trabajador social, tiene una visión de la vida con la que me identifico en muchas cosas y tiene un muy buen discurso; inicia la reunión de capacitación con los productores. El pequeño salón se llena de gente de todas las edades; ancianos, adultos, niños todos dedicados a las labores agrícolas, sus manos gruesas y callosas dan fe de ello. Es mi turno de hablar. No tengo nervios, aunque temo que me corchen con una pregunta.

Saludo, hablo, expongo y ellos miran con atención; no hay preguntas, trato de hacerme ver como si no fuera un ser ajeno a su realidad y su contexto mientras trato de recordar las clases de extensión rural; no hay preguntas en toda la sesión mientras algunos asienten con atención en algunos momentos de la exposición. Termino el tema, doy paso a mis compañeros y con respeto me agradecen con un aplauso. Tal vez abusé de términos técnicos y sofisticados que no comprenden los agricultores; se me nota la falta de experiencia. Pese a ello me digo en mis adentros “Misión cumplida”.

Mientras tanto, toma la palabra el trabajador social, es evidente que tiene más recorrido en las lides del manejo de auditorios y maneja con destreza su discurso político, filosófico y el tema de su charla. Toca la fibra de la gente, habla sobre el liderazgo, la crisis del campo en Colombia, aporta algunas cifras, cita a Jesucristo, a Gandhi, a Mandela a Pepe Mujica y a Luther King; reflexiono sobre su mensaje y sobre cosas tan claras que no las ponemos en práctica; el perdón, el servicio, la virtud, el carácter… términos que en mi recorrido en la fe me son muy familiares, tanto, que suenan a muletillas pero que en esta ocasión las veo desde otro ángulo; las inquietudes se ajustan en mi cabeza y creo que tendré material para reflexionar. Esto sin duda me gusta.

Termina la reunión, la gente despide a mi compañero con otro aplauso y hay sonrisas en algunos rostros, otros siguen serios y otros con cara de “vinieron a decir más de lo mismo”. No le pongo atención a eso y creo que a conciencia el trabajo quedó bien hecho. Nuestro jefe, el zootecnista nos da la mano y sonríe. Estamos comentando algo cuando en ese momento, un hombre anciano, quizá pisando los 80, lleva un bastón en su mano y se acerca; me saluda, sus manos son duras y callosas pero el apretón es firme, con mucho respeto y cortesía me habla con palabras de agradecimiento por la charla que acabamos de dar, me siento como un niño que habla con su abuelo y que recibe palabras de cariño, apenas atino a decir “muchas gracias” mientras tengo un nudo en el corazón. El respetable señor hace lo mismo con mis compañeros mientras yo miro la escena y reflexiono… “jamás me imaginé un gesto de tal calidad con un señor desconocido por simplemente hacer mi trabajo”.

Sonrío y pienso en mi familia y mi hermano; mil cosas pasan por mi mente mientras trato de asimilar el gesto que tuvo aquel caballero. Es hora de regresar al pueblo, voy en la moto con el técnico y miro al horizonte; el sol alumbra con los últimos rayos y éstos pintan un paisaje celestial con las infinitas cadenas de montañas y las nubes que se asientan a su costado, me siento muy bendecido por poder apreciar esas postales cada día al final de mi trabajo y agradezco no estar encerrado en una oficina. ¡Dios! ¡Qué bueno eres!

Hemos llegado, me despido del técnico y regreso a mi cuarto, luego de una larga jornada tomo una ducha y pienso en esas cosas que no vienen firmadas como parte de pago en el contrato; despertar con el canto de los pájaros, ser beneficiario de la hospitalidad y generosidad de los campesinos, recibir palabras de agradecimiento por parte de un respetable señor, ver el sol ponerse en medio de las montañas… son cosas que afortunadamente no se pueden cuantificar y que poco a poco constituyen un tesoro de sensaciones y de experiencias que creo, me enriquecen como ser humano.

Y así ha sido mi cotidianidad en estos últimos días, agua fría, sol, mosquitos, agricultores, reuniones, caminos polvorientos, internet de pésima calidad, puestas de sol increíbles, y una sonrisa al final del día pese al cansancio.

Creo que esto se llama “bendición” sin necesidad de apelar a otro tipo de cosas.
Gracias por leer y un abrazo!

Comodines del lenguaje: las muletillas

Por diferentes razones nos solemos encontrar en encrucijadas marcadas por el calendario y recordadas por Facebook o por eventualidades del devenir diario en las cuales existe una especie de convencionalismo a seguir, que se ha encargado de fijar un cliché adicional a la de por sí saturada oferta de formas prefabricadas de desenvolvernos. En este caso, me refiero a las muletillas.

Las muletillas o cantinelas (palabra con bella sonoridad pero con significado desobligante) son formas recurrentes de expresión utilizadas para manifestar felicitaciones, lamentos, alegrías, tristezas, buenos augurios y mil cosas más, que personalmente me generan una pregunta ¿Qué tanta sinceridad refleja por nuestra parte el uso (y a veces abuso) de muletillas?

Quizá haya varias respuestas; afán, cortesía, escasez de creatividad, lejanía afectiva, quizá una muletilla verdaderamente refleja lo que pensamos y sentimos en un momento dado, o tal vez las muletillas tienen tal riqueza y amplitud conceptual que las convierte en un recurso espléndido del que podemos hacer uso sin ningún tipo de reserva y que nos saca de aprietos. Sea lo que sea, las muletillas son de uso común y corriente pero personalmente encuentro que algunas de éstas realmente son vacías, insípidas como un helado de vainilla y por lo tanto quedan cortas para expresar algún tipo de manifestación ante una ocasión determinada o ante una persona que tengamos en especial estima.

Y muletillas hay muchas, muchísimas, tantas, que dependiendo el dialecto, las ocasiones, los modismos, épocas del año y contextos; llevaría todo un ciclo insufrible de ‘Padres e hijos’ mencionarlas y analizar su uso, pero para no caer en aquello de que el que mucho abarca poco aprieta, trataré de analizar ligeramente unos cuantos ejemplos correspondientes a esta manoseada figura del lenguaje.

Y sin más preámbulos, algunas de éstas son:

Feliz cumpleaños. Encuentro esta expresión bastante simplona y sin nada de gracia, de hecho no la quería mencionar. Su uso sobre-explotado durante los 365 días del año y durante toda nuestra vida le han quitado peso y significado, y no contentos con eso, se han agregado otras muletillas como “Feliz cumpleaños, pásala rico” o “Feliz cumpleaños, un abrazo”, “Feliz cumpleaños y que Dios conceda las peticiones de tu corazón”, “te estás volviendo viejo” y similares que son mero formalismo con el agravante de que cualquier expresión de más que se añada a esta muletilla corre el riesgo de convertirse nuevamente en frase de cajón.

Las tradiciones religiosas son terrenos fértiles para algunas manifestaciones de nuestra cotidianidad, y por ende, las muletillas no han escapado a ello, por el contrario, es un contexto donde más se arraigan, dada la naturaleza del entorno religioso.

A continuación, mencionaré dos.

Dios te bendiga. En mi experiencia como cristiano, pienso que decir esta muletilla se convirtió casi que en un dogma de fe, rayando en el agüero, porque inconscientemente al invocar el nombre de Dios, se da por sentado que alguna suerte de poder sobrenatural acompañará el camino del depositario de tales palabras. Pero independientemente de ello, el “Dios te bendiga” se utiliza no solo con esa intención sino también con ironía, con sarcasmo y por supuesto, también como un mero formalismo para pasar por espirituales y no pocas veces para aparentar.

En el nombre de Jesús. Siguiendo con el tema religioso, ésta sí que es una muletilla tan frecuentada como el Ave María o el Padrenuestro o el Amén. Su uso parte de un versículo en que Jesús dice que todo lo que sus discípulos pidan en su nombre, les será concedido, y entonces cualquier oración termina forzosamente “en el nombre de Jesús”. Es tal el abuso de esta muletilla que suena a firma de un pagaré, que pone al Creador en la obligación de cumplir el pedido que se le está realizando. Sin embargo, en el nombre de Jesús me hago esta pregunta, ¿será que se refiere más bien a una declaración posicional del creyente ante Dios en lugar de una declaración verbal? No en vano Jesús señaló la repetición vana de palabras en las oraciones como un acto cercano a la religiosidad vacía y carente de significado. Reflexionemos…

Un abrazo. Esta muletilla creo que es típica del mundo de internet y la interacción que tenemos con amigos que viven en lugares distantes. Quizá es de las más utilizadas porque pone de manifiesto una limitación que tiene la comunicación por internet y es la ausencia de contacto físico. Sin embargo me preocupa la derivación hacia el diminutivo y en plural que esta muletilla ha venido adquiriendo, seguramente porque algún demonio en el quinto círculo del averno soltó una legión de espíritus cursis que se encargaron de cambiar el caluroso y afectuoso abrazo y su concepto, por una de las infamias conceptuales jamás concebidas, “el abracito”, que hace una formidable pareja con su símil, “el amiwis”. Abracito… ¿Se puede ser tan rácano emocionalmente como para enviar un abracito en lugar de un abrazo? ¿Cuántos abracitos equivalen a un abrazo? ¿Un amiwis es un nuevo teletubbie o qué rayos significa? Quisiera creer que estos neologismos en diminutivo no son una muestra más de frialdad afectiva sino que son expresiones típicas de una forma de comunicación estrechamente ligada a la dinámica de la era de los tuits, los emoticones, los sms y los zumbidos. Bzzzz!!

Feliz navidad y próspero año nuevo. Navidad es una época donde este mundo de apariencias se manifiesta de forma empalagosa; una época donde la religión del consumo utiliza todo un arsenal de trucos y frases pegajosas para rendirle culto al becerro de oro; sin embargo pasan los años, avanza la tecnología, pasan generaciones enteras y la muletilla de “Feliz navidad y próspero año nuevo” no ha cambiado, sigue ahí; incólume, pétrea, inamovible, atornillada como el senador Gerlein y no hay poder humano capaz de desplazar esa consigna universal. Me pregunto si la misma especie que puso al hombre en la luna y que creó los smartphones y la internet ¿no podrá ser capaz de inventarse un nuevo slogan navideño? O quizá esta expresión sea parte del decorado navideño como lo es el pesebre, el árbol y las luces…

(…) y algo más. Esta muletilla pertenece sin dudas, al contexto de la economía informal y es tan colombiana como el rebusque, al menos en mi ciudad, donde la actividad económica informal está a la orden del día, es muy común encontrarla. En virtud de ello se encuentra cualquier tipo de negocios, desde restaurantes, papelerías, variedades, almacenes de ropa, hasta prenderías y ferreterías terminados con la muletilla “… y algo más”. Por ejemplo: “Sopitas y algo más”, “Cafetería San Sebastián ofrece a uds: desayunos, almuerzos, empanadas, papas rellenas y algo más”, “Servicio de internet, llamadas a celular, papelería y algo más”, “Préstamos de libre inversión, vacaciones, electrodomésticos y algo más” y por supuesto no puede faltar el impresentable “Cucos y algo más” (?).

Y ya para finalizar

Carajo. Esta muletilla es de mis favoritas. Su origen se encuentra en la jerga de los marineros de antaño, cuando “mandar al carajo” era mandar a alguien a subir por el mástil principal hacia un habitáculo llamado “carajo”, dispuesto en la parte superior del mástil, sitio desde donde se podía divisar el panorama con mayor amplitud; de hecho podría decirse que cuando a Rodrigo de Triana lo mandaron al carajo, dio con el descubrimiento de las Américas. He ahí la importancia del carajo. Sin embargo, esta muletilla es utilizada con un significado totalmente ajeno, algunos la consideran una grosería altisonante y otros disfrutamos de su uso y sobre todo de su sonoridad; utilizada en contextos de enojo, desesperación, exacerbación del ánimo o como una palabra normal en una conversación, carajo es sin lugar a dudas una de esas palabras que hacen de la lengua castellana, algo maravilloso y en virtud de ello, hago eco de las palabras de Roberto Fontanarrosa cuando llama a la reivindicación de esta palabra por la connotación negativa que para muchos posee.

El universo de las muletillas es insoportablemente largo, como el programa de Jota Mario y he pensado en este tema para dar inicio a mi blog; sé que quedan muchas cosas en el tintero, y cualquier anotación sobre el uso de las cantinelas (me aburre escribir muletillas a cada rato) puede dar origen a un sinnúmero de reflexiones y entradas en cualquier blog, y sin duda que su discusión en este foro virtual puede ser de sumo interés. Pese a ello, espero que esta primera nota a fuego lento, sea de su agrado, estimado lector y para no perder el hilo, si lo estiman conveniente, compartan esta entrada con sus amiwis.

Un abracito!!

Entrevista por myself

Retomo mi afición al hobby de escribir, luego de casi dos años sin hacerlo, sin embargo me ataca “una constipación creativa” como dirían Les Luthiers, quizá el tiempo sin hacerlo o la falta de práctica o la falta de organizar ideas me ha llevado a esta sequía creativa; sin embargo, me dije a mí mismo:
–  “mi mismo, ¿qué tal si te hago una breve entrevista para alimentar la primera entrada?

Y me respondí a mi mismo:

– mi mismo, me parece una buena idea.

Así que aquí transcribo la breve entrevista que me realicé, en la que intento describir lo que tratará mi blog y con la cual espero dar inicio a esta interesante actividad.

¿Por qué abrí este blog?

He querido abrir este blog con la mera intención de escribir y tener un hobby con el que pueda compartir mis ideas, gustos y opiniones de manera más extensa que un trino de 140 caracteres o un post en Facebook.

¿Por qué “Notas a fuego lento”?

He escogido “notas” porque son dos cosas a la vez; los elementos que forman los acordes con los cuales se interpreta la música (que es algo sin lo cual no podría vivir) y porque también las notas son apuntes sobre la cotidianidad en la que me desenvuelvo; lo de “fuego lento” lo he escogido porque ante el fuego se cultiva la conversación y el discurrir de ideas que a semejanza de la culinaria, se pueden preparar a fuego lento.

¿Qué esperar en este blog?

Opiniones personales, citas, algo de música, cháchara, una dosis de humo y espero contar con aportes de amigos que puedan enriquecer este espacio con entradas y contenidos.

¿Este blog tiene una temática definida?

No, quiero hablar de lo que me apetezca, así que no habrá una rigidez temática.

¿Cada cuanto se actualizarán las entradas?

Que rico que me preguntes eso, en realidad no podría decir un tiempo regular de actualización, puede que haya una entrada semanal o dos, no sabría decirlo con certeza en realidad. (risas)

¿Qué contendrá la pestaña “Citas”?

En esa pestaña pondré citas que encuentre interesantes para compartir y meditar.

¿Y la pestaña “Banda sonora”?

Un clip de música que pueda acompañar alguna labor que esté realizando el lector o por simple gusto.

Finalmente, ¿que contendrá la pestaña “Invitados”?

En esta pestaña habrá contenidos escritos por amigos que escriban sobre un tema cualquiera y que espero se animen a cultivar el talento que poseen.

Muchas gracias por contarnos sobre lo que trata este blog personal.

Gracias a ti y un saludo!