Yo opino

SI, soy cristiano.

NO, no soy facho ni homofóbico, ni uribista, ni tengo una visión medieval del mundo en el que vivo por el hecho de ser creyente. Te invito a que te deshagas de ese prejuicio en cuanto a mí se refiere.

SI, votaré por el “SI” en el plebiscito por la paz porque la desmovilización de las FARC dejaría sin fundamento a la justificación de la guerra y la venganza que tanto dolor ha generado en Colombia y por muchas otras razones que considero, son superiores al argumento de continuar con la guerra.

NO, no soy santista, de hecho estoy absolutamente convencido de que el uribismo es tan perverso que a los que apoyamos el proceso de paz nos hace sonar como si fuéramos enmermelados y genuflexos santistas.

NO, no creo que el cristianismo que enseñó Jesús sea un mensaje de odio, discriminación y cerrazón mental sino todo lo contrario; Jesús rompió con la discriminación de su época acercándose y abriéndole su corazón a prostitutas, borrachos, zelotes, recaudadores de impuestos, viudas, enfermos (es decir, la escoria de la sociedad a la cual los líderes religiosos rechazaban y catalogaban de “impuros”) y me parece que ese es el mensaje que hay que practicar, no el del juicio y la condenación, justamente en estos tiempos en que el mundo se cae a pedazos.

SI, si me parece triste e indignante ver que la iglesia cristiana en Colombia utilice su enorme poder de convocatoria contra la comunidad LGBTI en lugar de movilizarse y protestar por temas más delicados como los más de 6000 niños muertos en la Guajira por física hambre o por los cientos de jóvenes campesinos asesinados por el ejército para demostrar los resultados de la lucha armada contra la guerrilla (falsos positivos) o por la maldita corrupción que nos condena a ser un país atrasado y excluyente, entre muchísimos temas que nos afectan a diario.

NO, no estoy de acuerdo con que una sociedad gobernada bajo la imposición de un criterio religioso (aún el mismísimo cristianismo en el que creo) funcione mejor; precisamente el protestantismo luchó por la libertad de conciencia y por la separación de la iglesia y el estado justamente por los problemas que implica la imposición de un criterio religioso para gobernar a una sociedad, y más aún, al individuo como tal.

SI, si me ofende la burla de mis creencias, pienso que es resultado de la suma del fanatismo de mis correligionarios y el prejuicio y la ignorancia de muchos enemigos de la fe que prefieren juzgar y burlarse antes que investigar y conocer a fondo la doctrina cristiana y los aportes que el cristianismo le ha dado a la humanidad en diferentes áreas del conocimiento y las artes; me quedo con lo que dijo Agustín de Hipona “Nunca juzgues una filosofía por su abuso”.

SI, me parece lamentable que muchos correligionarios y enemigos de la fe desconozcan la historia del protestantismo y sus aportes en la búsqueda de construir sociedades más justas luchando precisamente contra la discriminación en diferentes lugares y momentos de la historia.

NO, no creo en la tolerancia a punta de garrote que existe en ambos bandos en discusión. El respeto se gana con respeto, no con patadas ni insultos. No se es un inquisidor Torquemada por no compartir el estilo de vida homosexual o por exponer puntos de vista opuestos dentro de un marco de respeto y diálogo ni tampoco se es un hereje liberal merecedor del infierno por ser homosexual o por hacer una lectura incluyente del mensaje de Jesús o por señalar los errores de la iglesia. De hecho, tengo la absoluta certeza de que el ver las cosas de forma tan bizantina no ayuda a construir puentes sino a generar más divisiones de las que tenemos.

SI, si creo que hay una competencia de inquisidores liberales y conservadores y así es imposible dialogar dentro de un marco de respeto y retroalimentación porque ambos bandos tienen mucho que aportar a la construcción de una sociedad que se encuentra a puertas del posconflicto.

NO, no me parece que si a los niños les enseñan en el colegio a respetar las diferencias religiosas, sexuales, políticas, ideológicas y demás, se esté atentando contra la familia compuesta por papá y mamá; de hecho, me parece bastante irónico que sea el colegio y no los papás o la iglesia, el que enseñe a los niños a respetar las diferencias.

SI, creo sin lugar a dudas que la iglesia cristiana cometió un error de imagen bochornoso ante la opinión pública porque los motivos por los cuales salió a las calles se diluyeron en el intercambio de insultos y falacias y quedó como agresora abierta de la comunidad LGBTI así se empeñen en decir que respetan y aman a los homosexuales. ¿A cuál homosexual o lesbiana interesada en el cristianismo le van a quedar ganas de asistir a una congregación después de semejante papelón?

NO, no creo que el sexo y la identidad sexual sean una construcción cultural o algo que se aprende en la escuela o que lo impone la sociedad; personalmente me gustan las mujeres porque soy hombre, soy heterosexual y nadie me enseñó que me deben gustar las mujeres; es mi naturaleza masculina heterosexual y punto y creo que lo mismo ocurre en el caso de una persona homosexual.

SI, si considero que la iglesia cristiana necesita deshacerse de la arrogancia de asumir que la lectura que se hace sobre un tema (en este caso el lugar de la población LGBTI en la sociedad) es la única e indiscutible; afortunadamente no es el consenso del cristianismo en sus vertientes protestante y católica aunque veo que tal grado de reflexión se maneja principalmente a un nivel académico y muy poco a nivel congregacional. La marcha es evidencia de ello y considero que tal reflexión es urgente hacerla en las diferentes congregaciones aunque soy pesimista al respecto.

NO, no creo que Dios vaya a desatar una tormenta de fuego y azufre en Colombia (más de lo que ha sufrido nuestro país) por el hecho de que la población LGBTI tenga sus derechos como cualquier ciudadano y mejore sus condiciones de vida; de hecho considero que ese argumento aparte de alimentar la ignorancia y el odio, es recurrente con cada novedad que conoce la humanidad; algo similar sucedió cuando legalizaron el alcohol, cuando apareció la radio y la televisión, cuando la juventud occidental comenzó a escuchar y bailar Rock and Roll y Twist y eso sólo sirvió para que quienes predicaban ese tipo de cosas, terminaran en el ostracismo y la ridiculización, tal como sucede hoy.

SI, si considero que la marcha y lo que falta por venir lamentablemente va a seguir radicalizando los prejuicios contra unos y otros y me parece que es evidencia del estado de odio y violencia que tiene nuestra sociedad ad portas de una eventual firma de la paz con las FARC. Es necesario exorcizar tanta belicosidad y violencia conceptual.

SI, si creo necesario y urgente que hayan espacios donde cristianos y LGBTI se sienten a dialogar e intercambiar ideas, experiencias y conocimientos lejos de los prejuicios y la retórica del odio, porque Colombia necesitará de ambos grupos para construir una mejor sociedad en el futuro posconflicto. Estoy de acuerdo con el anuncio del presidente cuando dijo que la paz no es de él ni de ningún partido político sino de todos los colombianos y creo que esas palabras debemos interiorizarlas para construir un mejor futuro.

Finalmente, NO, no quiero alargarme más porque no quiero que usted estimado lector, se encuentre leyendo un ladrillo; por el contrario, ojalá tengamos la oportunidad de tomarnos un café e intercambiar ideas sobre el tema para enriquecernos mutuamente.

Gracias por leer.

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